El enamoramiento tecnologico
Ahora los métodos de conquista se alinearon con la tecnología y cambiaron la carta romántica por el mensaje de celular, el chat y las páginas públicas. Los jóvenes prefieren ser directos e ‘invertir’ solo si están seguros de un sí.
Esa esquela romántica que llegaba a través de los amigos o la vecina, el acróstico con dedicatoria, el inesperado ramo de rosas y la serenata bajo el balcón parecen haber quedado solo en las historias de amor que aún narran los abuelos o en los recuerdos juveniles de papá y mamá.
Los métodos de conquista cambiaron y hoy los jóvenes ven de lejos o por telenovelas esos detalles que antes tomaban semanas, meses o años, y que implicaban no solo respetar los horarios de las llamadas sino también soportar el desplante del dueño de casa.
Los chicos aseguran que ahora conseguir a la mujer que les quita el sueño no requiere de tanta hazaña. Las vías son más prácticas y directas y dependen de un aliado infalible: la tecnología.
El cortejo, el galanteo, la seducción… o como se le denomine al arte de conquistar ¿está en crisis o camino a la extinción? “Pues ninguna de las dos”, dice Luis, un ingeniero comercial de 26 años que cree en el cortejo, aunque sus métodos, o mejor dicho sus herramientas, hayan cambiado.
Él ha sido parte de esa transformación. En el colegio, cuando una chica de la clase le interesaba recurría a las cartas (a veces escritas en esas esquelas de colores y hasta perfumadas que casi han desaparecido de las papelerías) o a las llamadas vespertinas a su casa. Hoy si tiene el número celular o su dirección de e-mail el camino está listo para recorrer.
Dice que un mensaje (no importa la hora) o una conversación por chat es un canal de contacto ideal porque no demuestra –abiertamente– un interés. “Puedes conversar como amigos, preguntar por alguna clase y saber lo que le gusta para luego invitarla a comer o al cine, según lo que ella prefiera”, indica.
Daniela, una universitaria de 21 años, cuenta que estos métodos son frecuentes. “Si algún chico está interesado en ti consigue tu número, te escribe diciendo “hola, cómo estás”, para que tú preguntes quién es y luego de identificarse y conversar te invita a salir”.
Puede tratarse de un compañero de clase o de alguien a quien conoció en una fiesta o reunión. El mensaje por celular es el primer enganche. Luego viene el intercambio de direcciones electrónicas, el envío de cadenas de mails o chistes y las conversaciones por chat. Si hubo química, dice ella, salen a un lugar del gusto de ambos. El cine no siempre es la primera opción.
Del tiempo de la yapa
El cortejo –el de antes y el de ahora– procura captar el amor de una mujer, según la definición que le da el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Sin embargo, la historiadora Jenny Estrada cree que el tema va más allá del significado de la palabra y que el cortejo se quedó en el tiempo de la yapa, como se titula uno de sus libros de tradiciones.
“No existe. Se vive muy aprisa y los procesos del amor, que antes se marcaban por distintas instancias, hoy no se estilan”, dice. Y explica que antes ese proceso de selección y conquista empezaba por una atracción física y con los detalles se iba llenando de ilusión y amor.
En este tiempo el romanticismo y el enamoramiento quedaron en desuso por el internet y las influencias de costumbres que llegaron con el cine y la televisión.
“Ahora sin haber atracción física, sin ver la cara, solo chateando, se establecen relaciones románticas entre comillas, nada de lo anterior tiene vigencia”.
Álex, un empresario de 34 años, coincide con ella. No cree en el cortejo y piensa que conquistar a una chica es equivalente a una inversión en la que siempre vale pisar firme.
Cuando alguien le gusta es directo. Empieza por el clásico mensaje o una llamada al celular, la invita a comer, al cine o al teatro. Y si cree ser correspondido puede invitarla a algún viaje, aunque ello implique pagarle los gastos a ella y a una de sus amigas.
“No es como hace años que el hombre invitaba varias veces y después de algún tiempo expresaba lo que sentía hasta lograr su conquista. Hoy después de la primera cita sabes si le interesas o no, aunque a veces hay quienes aceptan que la invites y luego te dicen que solo te quieren como amigo”, cuenta él.
Esa es una de las razones por las que él no cree en el cortejo. A ratos, considera, puede ser un arma de doble filo y terminar en “una inversión sin ganancia”.
Jenny Estrada considera, sin embargo, que el cortejo también se transmite con la crianza y que es una vía para recuperarlo ante la involución que vive la sociedad contemporánea en las relaciones amorosas.
“Antes nos llenaba de emoción vivirlo, en un tiempo en que el amor se sentía, no se hacía mecánicamente ...ahora en algunos casos no es necesario el cortejo, hacen el amor y después preguntan cómo se llama”.
Daniela asegura que si hay un gusto de por medio, los mensajes suelen generar una ilusión en torno a esa persona y hasta una dependencia al celular para tratar de estar en contacto. Pero reconoce que no siempre es suficiente y que espera un gesto romántico que la sorprenda.
Pero ese gesto en esta época virtual puede ir desde regalar rosas y peluches a simplemente colocar un comentario o una foto de la persona por conquistar en páginas de interacción social como hi5 o myspace.
“Si ese chico quiere que nos amarremos pone fotos mías en su página o un comentario en mis fotos de hi5 para que todos las vean”, dice Adriana, una adolescente de 15 años que no ha conocido otra manera de acercamiento de un chico que no sea por celular o internet.
Nada de esquelas perfumadas ni serenatas. Los métodos al parecer cambiaron. La conquista se volvió virtual, pero el cortejo ¿sigue ahí? ¿o en verdad se extinguió?


