:: Ronnie Nader: El astronauta de Ecuador
Los primeros sueños que tuvo cuando infante, estaban relacionados con el espacio. Apenas había cumplido tres años y observó un programa de televisión en donde un caballo con alas volaba hasta las estrellas. Eso lo hizo percatar de que su verdadera vocación estaba en todo lo relacionado con el cosmos. A los siete años simulaba con su hermana viajes a la Luna. Y aunque hacer realidad esas travesías era algo muy lejano, Nader jamás perdió la esperanza y trató de estar vinculado a todo lo relacionado con las ciencias y la tecnología. En la secundaria ganó dos concursos de ciencias y en la universidad estudió ingeniería en sistemas.
Pudiendo optar por una vida tranquila nunca abandonó su sueño, al que jamás consideró opcional, ni dejó que nadie se burle de él.
Su convicción lo hizo cumplir su propósito. Más con voluntad que con recursos económicos, Nader decidió ser astronauta y estudiar en el Centro de Entrenamiento Yuri Gagarin de Rusia, en donde se graduó el 8 de junio del 2007 y se convirtió oficialmente en el primer astronauta en la historia del Ecuador. Un gran honor para una persona que desde niño supo lo que deseaba.
"El entrenamiento duró cuatro años. Para mí las cosas se me hicieron fáciles porque estaba con mucha presión. Esto para mí no era un trabajo más sino mi vida entera. Yo había soñado con serlo y lo tenía que cumplir por eso me esforcé al máximo". Luego de un riguroso entrenamiento, exámenes y dedicación, logró obtener el título que tanto había añorado: el de astronauta.
Ya el documento que lo acreditaba como tal tenía dos posibilidades: quedarse en Rusia desarrollando grandes proyectos espaciales o venir al Ecuador a impulsar su proyecto pero con un futuro incierto. "Me propusieron hacer carrera allí y eso me pareció un elogio, pero yo soy muy casero y preferí aventurarme y regresar a mi país. No me arrepiento de aquello porque vine para elaborar un programa completo para diez años en donde está el programa Cero-G que consiste en un concurso de ciencia en el ámbito intercolegial cuyo premio es que tres equipos con dos estudiantes y un profesor floten en el avión de gravedad cero. Primero se pensó en traer un avión de Estados Unidos, luego nos percatamos de que un país no tiene futuro si no invierte en tecnología. "Así que me dije a mí mismo que podíamos acondicionar un avión para lograr ese objetivo.
En busca de la nave
Los planes y proyectos ya estaban listos... pero no se tenía ni el financiamiento mucho menos la nave para poner en marcha la misión que Nader tenía lista. Para cumplir ese objetivo la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), facilitó el avión Exa, un Sabreliner T-39 (utilizado en la guerra del Cenepa). La nave de alto rendimiento tenía que ser adaptada para conseguir la gravedad cero.
Ya con el avión se empezó a realizar los ajustes necesarios para obtener el objetivo, pero se encontraron con el inconveniente de que se necesitaban muchos datos aeronáuticos. "Pensé que las amistades que había dejado en Rusia (compañeros astronautas), me podían ayudar, pero no lo pudieron hacer porque se trataba de datos con tecnología secreta. Cuando recibí la negativa, junto al personal de la FAE comenzamos la construcción del gravímetro que es el dispositivo que ayuda a mantener la gravedad dentro de la nave. Con eso cumplimos con el objetivo del programa Cero-G que es crear una nueva generación de científicos y técnicos aeroespaciales y en otras ramas para darle al país un futuro científico. Somos los terceros en el mundo después de Rusia y Estados Unidos en tener un avión con estas características.
Al Sabreliner T-39 se lo rebautizó como Fuerza G Uno Cóndor. Se le puso gravímetro y fue modificado, se le colocaron dos pantallas: una en el área de cero G y otra frente al piloto para que lo guíe.
Para Nader se ha logrado validar una iniciativa científica y operativa espacial al alcanzar tener un avión laboratorio de microgravedad. "Lo más importante es la historia humana detrás del proyecto. Era casi imposible hacer un avión así pero nos arriesgamos y decidimos ir más allá. Esto no fue cuestión de dinero sino de voluntad. Aquí está el esfuerzo de civiles y militares en especial del mayor Patricio Salazar, jefe del departamento Aéreo Espacial de la FAE quien desde el primer momento solicitó a sus superiores que me apoyen en mi proyecto".
La gravedad que se logró dentro de la nave es de 15 segundos cuando se había proyectado 10. Además se aspira que los estudiantes de física de los colegios realicen sus experimentos y luego seleccionarlos para que ellos puedan ponerlos en práctica. Tener el primer avión de gravedad cero en América Latina ha generado que muchos países de la región se interesen por conocer más del proyecto. Pero aclara que el primer objetivo es seleccionar a diez jóvenes, entre 12 y 16 años para que puedan experimentar dentro de la nave. "Estamos estudiando aquellos que tengan la capacidad, ya que aún hay muchas cosas que investigar sobre los adolescentes antes de que puedan ir al espacio".
Gravedad cero
Es el estado de ingravidez en el espacio o durante un vuelo. En la Tierra tenemos gravedad 1, en la Luna es de 0,16 y en Marte 0,33. Si una persona en la Tierra pesa 100 libras (gravedad 1) en la Luna solo pesará 16 y en Marte 33. Pero en órbita pesará 0. Es decir que flotará libremente y no caerá mientras esté en órbita. "Una persona en gravedad 0, dice Nader, siente como una caída libre muy intensa. Como una sensación de vacío en el estómago similar a la que se experimenta cuando un avión cae en una turbulencia. Luego esa sensación se torna placentera. Creo que dentro de poco podremos ver a niños volando, sintiendo lo que es vivir en gravedad cero. Con eso estamos seguros de que muchos jóvenes optarán por ser astronautas. Mi misión no es solo contar mi experiencia sino también que más personas se interesen y puedan luchar por lo que desean".


