:: Voluntariado, una noble labor
1 Los niños y el cáncer: una enfermedad que afecta a la familia
..La idea de una agrupación de los padres de niños con cáncer nació en 1998 por la iniciativa del Dr. José María Egiguren, médico oncólogo, hematólogo y pediatra del Hospital Solca de Quito; sin embargo, la propuesta se puso en marcha en 2001, según lo explica Mario Murgueitio, actual presidente de la Asociación de Padres de Niños y Adolescentes con Cáncer del Hospital Solca (Asonic).
La actividad básica consiste en brindar apoyo a los pequeños con cáncer y a su familia, durante y después del tratamiento. Así, “los papás sepan y valoren la verdadera dimensión de la enfermedad”, comenta Murgueitio.
Esta labor se realiza mediante el apoyo logístico o económico de la empresa privada, que permiten, por ejemplo, que los niños se diviertan con actividades organizadas para ellos y se alejan, al menos por unos días, de la fría sala del hospital.
Ya son tres veranos consecutivos en los que los pequeños del Hospital de Solca y del Hospital de Niños Baca Ortiz viajan a Salinas. Para que este sueño se pueda cumplir fue importante el apoyo de la Fuerza Aérea Ecuatoriana y de su programa “Alas para la alegría“. Durante un fin de semana, los chicos tienen la oportunidad de vivir intensamente y disfrutar del sol, de la playa, de la arena y de los amigos.
Además, la Asonic es la representante en el país de la Fundación de Lucha contra la Leucemia; mediante un acuerdo se logró el cubrimiento del tratamiento completo de transplante de médula ósea. Hasta el momento, 12 niños ecuatorianos han viajado a Murcia (España).
El objetivo a mediano plazo es crear un banco de donantes de médula para superar el problema de la búsqueda de compatibilidad.
En 2004, Mario Murgueitio perdió a su hijo adolescente, luego de dos años y medio de tratamiento conta la leucemia. Actualmente se dedica 100% al manejo de la Asociación. “Este trabajo me mantiene más cerca de mi hijo. Me ha quedado la misión de trabajar por los que quedan, porque todos tienen derecho a la vida, y los padres tenemos que hacer hasta lo imposible por ellos”, asegura.
2 Afecto maternal para mi niño enfermo..
Desde hace tres décadas, las Damas Voluntarias del Hospital de Niños Baca Ortiz llevan un poco del calor y afecto a los enfermos de las distintas salas este hospital. Betty de Ortega y Elena de Córdova reunieron un grupo de señoras, quienes aportaban con dinero o con su tiempo, para cubrir con las necesidades de los pequeños enfermos y de sus madres.
La extenuante labor dentro de las salas del hospital, y fuera de ellas es realizada por 42 señoras, que cada año organizan un coctel y varias rifas: los fondos son destinados a distintos proyectos de ayuda social.
Medicamentos, cuellos ortopédicos, prótesis, pañales, canasta de víveres, ropa y juguetes son parte de los elementos que conforman el almacén de las Damas Voluntarias.
“En Navidad, nosotras agasajamos a 1 400 niños de consulta externa y a 800 niños de consulta interna. En el Día del Niño organizamos una pequeña fiesta, con payasos, globos, serpentinas, dulces y juguetes”, explica Isabel Valencia Córdova, voluntaria desde hace 28 años.
Todas las semanas llegan al Hospital de Niños Baca Ortiz pequeños con serios problemas en su alimentación, los médicos controlan esa crisis; pero apenas se supera, los pequeños tienen que abandonar el hospital.
Las voluntarias quieren consolidar el proyecto Casa de la Recuperación del Niño Desnutrido. Para monitorear su recuperación y disminuir la tasa de mortalidad infantil. Un segundo objetivo a corto plazo es la creación de un albergue para las madres de los niños enfermos.
Se necesita mucha fuerza para soportar los casos que se presentan en las distintas áreas médicas: quemaduras, hidrofobia, fracturas. Por un momento, la angustia y el sufrimiento se apoderan de las salas de cuidados intensivos o consulta externa; sin embargo, gracias a las Damas Voluntarias traen la esperanza.
“El voluntariado nace dentro del corazón, nace con ese don y carisma de querer ayudar a los demás; y esto ha llenado mi vida de felicidad. Sabemos que los niños enfermos necesitan amor y nosotras llenamos esa falencia”, explica Isabel.
3 La risa alivia el dolor
..
“Preparen el paciente, lo vamos a operar; y en sus rostros, sonrisas vamos a dibujar”, es la frase con la que los “Doctores Sonrisa”, grupo de clowns de la Fundación Cecilia Rivadeneira comienzan su espectáculo. Al menos por unas horas, los niños con problemas de salud pueden disfrutar de un show lleno color.
Desde los años setenta se conocen los beneficios de la risoterapia. Patch Adams, médico estadounidense, demostró que la risa fortalece el sistema inmunológico, facilita la respiración, incrementa el oxígeno en la sangre, y aumenta la secreción de la endorfina, una sustancia que actúa sobre el dolor y el ánimo del paciente. Otros estudios señalan que la risa relaja la musculatura de brazos y piernas, aumenta la frecuencia cardíaca, y libera de sentimientos negativos como frustración e ira.
..4 “El servir es la mejor obra de una vida”:
La Fundación Amigos Benefactores de Enfermos Incurables (ABEI) es una institución, sin fines de lucro, creada por un grupo de damas voluntarias que en un inicio tuvieron la idea de recolectar y tejer ajuares para recién nacidos.
Más adelante, con el antecedente del ABEI de Adultos, decidieron crear un centro de hospitalización para niños con enfermedades terminales. La gerenta general del centro, Elvira Vallejo, acota: “ El objetivo no es aislar a los pequeños de su núcleo familiar, por el contrario se intenta que junto a sus seres más cercanos se integren en la sociedad”.
La fundación cuenta con una consulta externa que se ramifica en: Medicina general, Pediatría, Neurología, Odontología, entre otras. También cuenta con un centro de cuidado diario, que trabaja con niños de 6 meses a 6 años. Muchas de las criaturas que asisten son maltratadas física y psicológicamente en sus hogares, y de allí se derivan muchas de sus discapacidades.
La ayuda comunitaria que ofrece el ABEI es invaluable, ya que la satisfacción comienza desde el instante en que la persona decide inclinarse por una carrera tan difícil como son la labor social y el voluntariado.
Los logros no se ven a corto plazo y a veces puede ser frustrante; a pesar de ello, Vallejo afirma: “No hay mejor paga que la sonrisa de un niño. Saber que nuestro trabajo no es en vano nos motiva a seguir en la lucha. ¿Qué puede ser para mí más hermoso que ver a un niño inválido, un día levantarse y dar, con esfuerzo, sus primeros pasos?”.


