:: Hipocrita
Antes yo pensaba que era un desquiciado. Manifesté públicamente mediiante estudios de su personalidad, el grave problema de conducta que tenía quien era un enigma para liderar el destino de los ecuatorianos.
Sin embargo hoy después de tanto desatino, tantas mentiras y especialmente de tanta palabrería; además de lo que pensaba clínicamente, también creo que es un resentido, perverso y lleno de maldad.
Miren las declaraciones de quien antes era su amigo íntimo e incondicional coideario. En una entrevista de TV dijo que las palabras vertidas sobre él, traducían maldad y quien lo hacía era malvado.
Si alguien tan cercano al rey y que pertenecía al círculo de adulones que medraban de las migajas que tiraba el tirano, dice lo que dijo, entonces su majestad es maligno y sus acciones perversas.
Solo a un antipatria ruin y desalmado, se le puede ocurrir iniciar un enfrentamiento entre los ecuatorianos. Peor aún, explotando demagógicamente el hambre y la miseria de los que nada tienen para crear una lucha de clases entre hermanos.
Echar a las calles a los vendedores informales con el cuento de que todos tienen derecho a trabajar y ese derecho les da derecho para que lo hagan en cualquier calle y como les de la gana, es un acto demagógico y satánico. En el fondo simplemente se trata de una patraña emanada del resentimiento de una mente hipócrita, que debe estar riéndose ladinamente mientras se frota las manos por creer que con esto la gente se irá contra los alcaldes y especialmente frente al de la ciudad de Guayaquil.
Las declaraciones del ministro uniceja son perversas cuando dice ladinamente que este problema lo deberán resolver los Guayaquileños. Lo cacarea con el sarcasmo propio de quien ríe sardónicamente mientras arquea la ceja negra que extorsiona su cerebro.
Las retorcidas y maquiavélicas maldades que pretenden los enemigos de Guayaquil, constituyen una parte del plan para dividir a los guayaquileños para luego someterlos.
Enfrentar a gente contra gente es una inmoralidad propia de las bajas entrañas de quien lo propicia.
Manipular el resentimiento, el hambre y especialmente jugar con la esperanza de los que nada tienen que perder, ofreciéndoles trabajo que no se lo dan y otorgándoles derechos que quitan el derecho al ordenamiento de los demás; es un crimen.
Antes pensaba que este gobierno estaba lleno de desquiciados mentales que por su condición no tenían conciencia de lo que hacían.
Hoy con indignación veo que estaba equivocado, ya que lo hacen concientemente y son una horda de gárgolas carroñeras llenas de falsedad, amoralidad y desenfreno, que solo viven por tener y mantener el poder.
Los guayaquileños no lo vamos a permitir.
Vivir con la mugre, inhalar la pestilencia y nadar con los excrementos podrá ser la gran meta de alianza país. Pero los que amamos a nuestra ciudad no dejaremos que Guayaquil sea el pozo séptico donde se pudran los cadáveres de Guayaquileños, cuya muerte será causada por los resentidos demonios del socialismo del siglo XXI.
Miguel Palacios F - 23 mayo 2008



