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Como una ola que no se cansa de saltar y reventar es Hola Ola Café (calle Guido Chiriboga -frente al hotel Montañita- atiende todos los días de 08:00 a 04:00. Telf.: 206 0118).
“La gente viene a Montañita para pasarla chévere, para estar feliz. Aquí nadie piensa ni habla de problemas”, dice Tomer Madmoni, propietario del sitio, junto a su socio, el también israelí Shajar Matza.
Este es su quinto año de vida alegre. Ahora es diferente, ha crecido como en marejada. Todo comenzó seis años atrás cuando Tomer llegó de mochilero y Montañita lo hechizó.
Adquirió el hotel Tierra Prometida, que con Shajar han transformado. Ahora Hola Ola Café ocupa 600 metros cuadrados en los cuales a más del café, bar y restaurante, ofrecen internet y llamadas internacionales durante 24 horas.
A un costado está la Surf Shop que renta y vende tablas fabricadas en el sector con su marca. También, clases de surf por $ 15 la sesión de dos horas. Y hasta volar en parapente desde 3 pistas: San Pedro, La Entrada y el Mirador de Montañita.
Sobre el nombre, Tomer cuenta que cuando recién adquirió el hotel, los surfistas lo saludaban al pasar. “Entonces: Hola por ser un saludo tan lindo. Ola es lo que representa a Montañita. Y con el buen café que tiene Ecuador, formé Hola Ola Café”.
Aquí la movida comienza con desayunos acompañados por panes -recién salidos del horno de su propia panadería–, yogur, ensaladas de frutas y vegetales, huevos y un delicioso café. También ofrece almuerzos y cenas a base de pizzas, espaguetis, lomo con champiñones, pescado, cebiches, hamburguesas, sándwiches y ensaladas. La alegría se prende a las 18:00 cuando la hora feliz del Hola Ola Café dispara su ebria descarga de 7 cocteles tropicales. Bebes dos y pagas uno, $ 4,50.
Ya con la luna en el cielo, en el mar y en los corazones, los playeros invaden bares, cafeterías y restaurantes. Ni qué decir de la terraza exterior del Hola Ola donde beben cervezas y licores finos. Ahí entre esas paredes tatuadas con escenas del mundo del surf, hermosas formas y colores pintados por Santiago Sutton, un artista argentino radicado en el balneario.
Pero esta temporada Hola Ola Café inauguró su discoteca al aire libre. “Más es un centro de diversión en la zona posterior del café bar”, puntualiza Sajar.
Como está a cielo abierto cuenta con piscina y al frente, un escenario donde toca Hola Ola Music of Montañita, la banda del bar desde las 23:00, de miércoles, jueves y viernes. Esa música en vivo es intercalada con la de dos DJ de planta que programan electrónica, latin jazz, salsa y ritmos acordes a la clientela diversa.
Ese ambiente externo está decorado con palmeras altísimas, paredes de caña y techados de paja. Hay dos bares que sirven tragos, cervezas, comidas, piqueos y cocteles como el Hola Ola Alud que instaura efímeras y duraderas felicidades, porque Hola Ola Café es una ola alegre que no se cansa de reventar hasta que el sol calienta las olas de playeros y surfistas. Jorge Martillo Monserrate
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