Si alguien ha escrito la frase ¡Lávame! en la ventana de un auto junto al anuncio de venta, seguramente podrías tener algunos problemas al momento de hacer la transacción.
Cuida todos los detalles Un comprador de autos potencial, querrá un auto limpio y en buen estado que raramente le recuerde que ese vehículo tuvo un dueño anterior, sobre todo si éste era adicto a las hamburguesas con cebolla y al que le encantaba subir a sus mascotas luego de un paseo lodoso.
Si deseas vender tu auto rápidamente es importante que mejores su apariencia tanto por dentro como por fuera y nuestros amigos de Autotrader.com nos dan algunos consejos para que logres mantenerlo en el mejor estado posible.
Debes hacer algo más que sólo conducir tu auto, tienes que lavarlo, encerarlo y poner atención en los detalles, pues seguramente tus esfuerzos se verán recompensados.
Detalles internos Áreas difíciles de alcanzar: Límpialas usando una manguera de aire de aire de alta presión, que puedes encontrar en la mayoría de las estaciones de gasolina y que te ayudará a deshacerte de esos residuos y polvo que se acumulan en las grietas.
Después, sumerge una brocha pequeña en agua jabonosa, sacúdela para eliminar el exceso y cepilla las áreas que requieren limpieza. Repite el proceso hasta que las manchas hayan desaparecido.
Perillas y botones: Sumerge una esponja de algodón en alcohol y frota alrededor de esas piezas pequeñas del interior del auto para sacarles todo el brillo posible.
Olores: La mayoría de las personas rocían refrescante de aire dentro de las entradas de aire; en lugar de eso, rocía eliminador de olores dentro del sistema de ingestión de aire del vehículo y deja correr el aire acondicionado al nivel más alto, al menos por diez minutos.
Accesorios de piel: Remueve la suciedad con un algodón remojado en alcohol y limpia todas esas marcas. Seca el área con una secadora para cabello.
Por lo general, la limpieza de este tipo de materiales se hace con una barra de jabón y un trapo suave para tallar ligeramente la zona.
Tapicería: Diluye ¼ de taza de detergente para ropa con una o dos tazas de agua caliente. Sumerge un trapo limpio en la solución, exprímelo y lava las áreas sucias; absorbe el exceso de detergente con un trapo seco.
Exterior y elementos mecánicos Carrocería: Utiliza una solución de jabón para autos (nunca para trastes) y agua. Ahora lava el vehículo con una toalla de microfibras que esté limpia.
Trata de lavarlo en la sombra y periódicamente. Nota: el jabón para trastes remueve los polímeros de la pintura de la superficie, acelerando el proceso de oxidación cuando se usa regularmente.
Ventanas: Para evitar rayones, utiliza un limpiador de vidrios hecho especialmente para vehículos y lávalos con periódico corrugado en lugar de toallas de papel. También puedes lavar las ventanas sólo con agua y un paño limpio. Trata de lavarlas haciendo movimientos circulares de aproximadamente dos o tres pulgadas.
Neumáticos: Rocía los neumáticos cuidadosamente con agua y límpialos con un cepillo de cerdas rígidas. Después lávalos con jabón para automóvil o con limpiador especial para neumáticos.
Matrícula y sostenedores: Rocía ligeramente las áreas oxidadas con alguna solución anti oxidante y límpialas con un trapo, con esto evitarás que sigan maltratándose y que se llenen de moho.
Manchas difíciles: Utiliza un limpiador con base de arcilla para remover esas imperfecciones en la superficie como la resina de los árboles, suciedad de aves, alquitrán o manchas de agua.
Batería: Riega bicarbonato de sodio sobre los terminales de la batería y rocía agua ligeramente. Deja que la solución actúe por aproximadamente una hora antes de quitarla con agua y una esponja limpia.
Motor: Enciende tu auto y déjalo correr por alrededor de tres minutos. Después apágalo y deja pasar cinco minutos para que disperses sobre el motor una mezcla de ¼ de taza de bicarbonato de sodio con un galón de agua caliente.
Después utiliza un cepillo de cerdas rígidas para fregar la máquina a fondo, sólo debes tener cuidado del calor que se conserva en el motor.
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