Adamari, más fuerte que nunca

Adamari, más fuerte que nuncaSu figura menudita e inquieta se complementa a la perfección con el optimismo que brota siempre de sus palabras. Basta hablar con Adamari López unos minutos para comprender por qué pudo afrontar un cáncer de seno a los 33 años con tanta entereza y salir airosa de la prueba. Hoy, casi tres años después del diagnóstico que le cambió la vida, recuerda aquel momento y todo lo que aprendió en el camino.

Un recuerdo imborrable
Todo empezó con un autoexamen de las mamas, un chequeo manual de los senos que los expertos recomiendan hacer regularmente al menos una vez al mes, unos días después del último día de la menstruación.
 "Me acuerdo perfecto, esas cosas no se olvidan. Me encontré un nudido, una masa bastante palpable, definida. No tenía que apretarme mucho para sentirla, sino con las yemitas de los dedos lo tocaba", recuerda Adamari.

Aunque la sorpresa no la inmovilizó: "Fui a una revisión con el ginecólogo. Luego me hice una mamografía, y el radiólogo no me dejó salir sin una cita para una biopsia. Me dijo ´Es preocupante, no puedes dejarlo para luego´. La hice y  me regresé a Miami porque los resultados iban a tardar. Seguí con mis proyectos. Mis planes eran viajar a Argentina y justo llegó el resultado con la noticia de que tenía un tumor de aproximadamente 4 centímetros".

Todo se canceló, claro. La prioridad era buscar otras opiniones, investigar qué iba a pasar a partir de entonces.

"Te dicen cáncer y no sabes a qué te vas a enfrentar. Cada caso es distinto y se ataca de diferente manera. (Tenía que buscar) cuál era la mejor opción, lo que me daba más tranquilidad a mí", dice.

Y para ella lo mejor fueron seis meses de tratamiento con quimioterapia, una mastectomía parcial y cirugías posteriores de reconstrucción del seno.

Aunque reconoce que no se practicaba el autoexamen de senos de forma regular, Adamari agradece habérselo hecho ese día. Como muchas mujeres jóvenes, ella creía que eso no podía sucederle.

"Yo pensaba igual, porque no tenía historial de cáncer en la familia y uno tiende a pensar que sólo ellos pueden tenerlo, cuando son entre 5 a 10 por ciento de la población. Precisamente, los otros que no tenemos historial de cáncer tenemos que estar más alertas", afirma.

Y las hispanas mucho más aún, porque, como indica Adamari, las latinas tienden a encontrarse con el cáncer de seno cuando está en una etapa más avanzada, a veces con metástasis.

Como portavoz de la campaña de Yoplait Save Lids to Save Lives, Adamari intenta alertar sobre esta enfermedad. El programa dona 10 centavos a la Fundación Susan G. Komen for the Cure por cada tapa (lid) rosada de los yogures Yoplai, que se envíe antes del 31 de diciembre. En estos diez años, la empresa ha donado cerca de 19 millones de dólares a esta causa mediante esta campaña y otras iniciativas.

La mejor forma de detectar a tiempo el cáncer de seno es seguir el ejemplo de Adamari: haciéndose el chequeo de las mamas en forma regular. "Siempre digo a las mamás que les enseñen a sus hijas desde jovencitas a hacerse el autoexamen para que conozcan a sus senos desde el desarrollo y sepan cuándo son normales y cuándo tienen algo por lo que deben preocuparse", asegura.

Por eso, en el Mes Nacional contra el Cáncer de Seno, Adamari recomienda a las hispanas que se cuiden: "Es importante estar pendiente de la casa, la familia, el marido, los hijos. Pero más importante es estar pendiente de la salud, porque sin eso no podemos dedicarnos a los demás. No tengan miedo de autoexaminarse, de ir al doctor, de que les encuentren algo. Mejor, hay que ir, para que si se los encuentran, que sea temprano. Enseñen a sus hijas a hacerse el autoexamen. Y, si tienen la enfermedad, que la enfrenten con fuerza, con valentía, de todo esto se puede salir, pero uno tiene que poner mucho de su parte".

Del tratamiento de Adamari se ha hablado mucho, y ella confirma lo casi increíble. Que entraba cantando a las sesiones de quimioterapia, que sabía que iba a sentirse mal pero se enfocaba en lo bien que iba a estar después, que contagiaba con su risa y alegría a sus seres queridos cuando ellos estaban abatidos.

"Tuve momentos válidos de dificultad, de sentirme angustiada, con miedo. Muchas veces creí que esto no tenía fin, que no iba a terminar. Pero muchos más traté de sonreir y buscar el lado positivo. No pienso que sea una persona tan fuerte como me ve la gente. Soy más bien débil y llorona. Pero descubrí en mí una fortaleza que no sabía que tenía", confiesa.

¿Ese fue su secreto para ganar la batalla? "El tratamiento de cáncer uno lo supera con muchas pequeñas cosas. Una, es ir al médico, cumplir con los tratamientos que necesitas. Otra, importantísima, es tener fe. Pero también hay que tener una excelente actitud. Si te compadeces de ti, te encierras en el ´qué mal me siento´, ´esto no lo voy a poder superar´, se te hace más difícil salir", agrega.

Han pasado casi tres años desde el diagnóstico de cáncer. Y esta Adamari menuda, inquieta y optimista, cada día lo vive con más alegría y fortaleza. Retomó su carrera, está deseosa de tener un hijo y ahora, mientras recordaba los comienzos de su enfermedad, decidió pedirle a su esposo (Luis Fonsi) que la lleve a conocer Argentina, el país que se perdió de visitar el día del resultado de la biopsia.

Como si hiciera falta, decide ponerlo en palabras: "Quiero disfrutar hoy, quiero vivir, ayudar y ser feliz pensando en lo que me rodea. Quiero que la vida no me pase por al lado sin vivirla y disfrutarla".
 
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