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Cómo vencer el #miedo a #manejar

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#GuayaquilCaliente - Mucha gente tiene temor a conducir; algunos porque nunca lo hicieron, otros porque sufrieron algún accidente. Sin embargo esta fobia no es irreversible, sino que tiene tratamiento para lograr insertarse en el tránsito.

Una tarea complicada es superar todas las etapas que conlleva aprender a conducir un vehículo y transitar con seguridad con el resto del tránsito. Miedos, angustias y la propia agresividad del resto de los conductores hacen de este período algo difícil de lograr. Un informe del Centro de Experimentación y Seguridad Vial indica que del total de los conductores que en algún momento de su vida se inician en la conducción, un 40% abandona abruptamente en esta etapa y generalmente la tasa de abandono es más frecuente en personas que deciden aprender a manejar luego de los 30 años.

La mayoría comienza manejando de manera particular, a partir de la buena voluntad de un familiar que decide oficiar de instructor. Sólo unos pocos concurren a una escuela de manejo, que es lo apropiado. Los expertos señalan que aprender por cuenta propia no solamente es un gran riesgo para propios y terceros sino que además rara vez se cumplen las etapas lógicas del entrenamiento. Es habitual que se vulnere la autoestima del principiante ante los errores lógicos en esta etapa de entrenamiento, y éste sienta que las circunstancias lo superan y que nunca podrá convivir con la selva del tránsito.

Esta forma de aprender es poco efectiva desde la óptica del buen entrenamiento. En consecuencia, luego de vivir esta difícil experiencia, muchos deciden colgar los guantes y no conducir más.

No es muy común en Argentina optar por aprender en una escuela de manejo (recordemos que en España es obligatorio que todos los conductores a punto de obtener su registro de conducir hayan acreditado su paso por una escuela de conductores). Según un informe estadístico publicado por Luchemos por la Vida, el promedio de muertes diarias por accidentes de tránsito en 2014 fue de 21 (634 mensuales). Resulta increíble que con una estadística de siniestros elevada, no se le haya dado la importancia ni el apoyo que deberían tener estas escuelas de manejo. Esto ha llegado a un extremo tal que son muy pocas las academias que hoy continúan dando servicio y actualmente en muchas ciudades importantes del país ni siquiera existen.

El miedo al manejo no se centra sólo en las personas que se inician en la conducción, también existen casos de gente que manejó toda su vida y en determinado momento decide dejar el volante. Si bien estos casos se dan con más frecuencia en situaciones donde el conductor ha sufrido un accidente, es también común encontrarlo en personas que sin causa aparente deciden dejar de conducir. Incluso en muchos casos tienen auto, tienen registro pero no se atreven a manejar. A este problema se lo conoce en el ámbito científico como Amaxofobia (que deriva del griego Amaxos = carro; fobia=miedo). Es un miedo irracional y exagerado a situaciones que normalmente no deberían generar respuestas tan importantes.

La sensación que habitualmente expresan estos conductores es de miedo, ahogo, temblor o taquicardia y una creencia de que se pierde el control del auto y que no va a ser posible resolver las maniobras comunes de la ciudad o de la ruta. Por otra parte, en muchos casos, es un miedo manifiesto a atropellar a alguien.

Se reconoce a por lo menos un 2% de los conductores que sufre este problema y afecta con más frecuencia a las mujeres que a los hombres. Incluso en el período de embarazo o con niños pequeños deciden no manejar por la sensación de nuevos miedos que nunca habían sentido hacia la conducción. En muchos casos la sobrecarga de información sobre choques graves genera en estas personas una hipersensibilidad a estos temas.

A pesar de que los conductores que sufren esta fobia la sienten como algo terminal y definitivo, existen alternativas para superar este problema. En principio, la consulta con psicólogos especialistas que desarrollen estrategias de autocontrol emocional para superar el miedo al tránsito. Por otro lado, el facultativo lo ayudará a adecuar los métodos de aprendizaje al manejo a fin de que se vaya involucrando en los problemas del tránsito de una manera progresiva, desarrollando habilidades en el conductor que en principio estén solamente vinculadas a la operatoria motriz del vehículo. Luego, y muy de a poco, se lo llevará a la problemática vial enseñándole en base a las herramientas de manejo defensivo la forma de desenvolverse con el resto de los conductores.

En primera persona (Por Gustavo Brambati, subgerente de seguridad vial de CESVI)
Mi papá sufría de Amaxofobia. Aprendió de muy grande a manejar y la convivencia con el tránsito era un verdadero problema. Un viaje a Mar del Plata significaba un verdadero sufrimiento, sudaba cuando realizaba sobrepasos, y evitaba comer por el dolor de estómago y la tensión que le generaba la convivencia con las situaciones de riesgo habituales del manejo.

No se animaba a pasar a otro auto, frenaba en exceso o iba a velocidades insólitamente bajas para circular en autopista. Incluso mucha gente tenía una actitud intimidatoria con él, lo cual acrecentaba su miedo al manejo. Éramos muy chicos y recuerdo que todos sentíamos un gran alivio cuando llegábamos sanos y salvos al destino, así la vivíamos, eran otras épocas y poco se sabía del tratamiento que se podía dar a estos casos para superar este problema.

Hoy no es fácil resignar el manejo, las distancias al trabajo, las carencias del transporte público y el ritmo del día a día hacen de la conducción de vehículos una gran necesidad. De ahí que muchas escuelas de manejo trabajan este tema de una manera especial, tratando de darle tranquilidad al alumno, generando un entrenamiento más progresivo de forma que adquiera una mayor confianza, y una conducción más relajada.

Si bien la propuesta para superar este problema es enfrentarse con el tránsito, el método es poder hacerlo con un paso a paso más pautado, en muchos casos el propio instructor concurre al domicilio del alumno y el entrenamiento se realiza con el vehículo del conductor de forma que gane confianza con su propio vehículo.

El proceso de entrenamiento para superar esta fobia exige de un diálogo casi continuo entre el alumno y el instructor de forma que el alumno comente las situaciones que habitualmente le genera miedos y el instructor con su experiencia y conocimiento pueda darle herramientas de resolución, pero es la práctica y el enfrentarse a los distintos desafíos del tránsito los lograran resolver definitivamente este problema.