:: El microcredito crece, pero mas lento
Los tiempos en los que la entrega de microcréditos crecía sobre el 100% quedaron atrás, aunque a diferencia del resto de segmentos es el que más crece.
El ritmo de crecimiento que venía registrando el sector microfinanciero empezó a descender en el primer semestre del 2007.
Apenas creció el 29,3% frente al mismo período del 2006. Y los primeros seis meses de este año lo hizo al 25,0%.
El buen desempeño del sector hizo que Ecuador ocupe el tercer lugar, como uno de los mejores entornos de negocios para microfinanzas de Latinoamérica.
Tras las reformas a la Ley de Instituciones Financieras, el panorama se complicó para el sector.
Para Édgar Peñaherrera, de la Asociación de Cooperativas Reguladas, mientras siga la fijación de las tasas de interés se seguirá afectando al microcrédito.
El impacto, según dice, se concentra en los préstamos más pequeños (entre USD 50 y USD 100), cuyo costos y perfil de riesgo son mayores.
Los directivos del Banco Solidario reconocen que si bien no han dejado de dar créditos, se enfocaron en segmentos que pueden ser atendidos con las tasas actuales.
El monto promedio por operación de esta institución está en alrededor de USD 2 000, para los sectores urbanos y rurales.
Esta entidad desembolsó USD 191,9 millones entre enero y mayo pasado, USD 47 millones más respecto al mismo período del año anterior, según la Superintendencia de Bancos.
Bernai Velarde, de Usaid Ecuador, explica que la principal limitación para las instituciones es la incertidumbre de los costos, por ello suben el monto promedio y dejan de atender a los pequeños.
Un ejemplo: el promedio de crédito de las ONG a marzo del 2007 era de USD 434, ahora bordea los USD 500. Si las tasas siguen bajando, Velarde añade que será más difícil penetrar en áreas rurales. Aunque, entidades como Finca llegan a estas poblaciones, a través de los bancos comunales. Esta institución entregó USD 27,8 millones a mayo pasado.
Pedro Arriola, de Procredit, es enfático al decir que la desaceleración es producto de “ la política de reducir tasas sin criterio técnico”.
Pero añade que están en reuniones con representantes del Gobierno para tratar de definir una metodología que viabilice todos los tipos de operaciones.
Este sería el segundo intento del sector financiero para ablandar la posición del Régimen, pues en la primera ronda de conversaciones no hubo avances, dijo Peñaherrera. Hasta que estas negociaciones den fruto, Procredit optó por aplicar economías de escala.
Las cifras demuestran que su cartera a mayo pasado sumó USD 149,3 millones, 43,5% más que a mayo del 2007, cuando alcanzó USD 104 millones.
Al igual que la banca, las cooperativas también buscan formas de no dejar al cliente sin crédito. Una de las formas es exigiendo una base de ahorros para otorgarle el crédito. A esto se conoce como encaje.
Luis Alfonso Chango, de Mushuc Runa, reconoce que las cooperativas más pequeñas no tienen la capacidad de dar más crédito sin encaje. Este puede ser, por ejemplo de 5 a 1, es decir, que para obtener un préstamo de USD 500, se debe tener en la cuenta USD 100.
En el caso de Mushuc Runa poco a poco se ha liberado a sus socios de esta limitación.
Esto ha permitido crecer, dicen. Desde mayo hasta la fecha tienen 3 700 nuevos socios y un desembolso de USD 19 millones, siete millones más que en el primer semestre del 2007.
Chango señala que si bien la rentabilidad bajó por la regulación, las tasas de esta cooperativa no suben del 18%. Esto debido a que se conoce mejor a sus clientes, lo cual reduce el riesgo.
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