:: Casino en el rio avanza, pero hay duda legal
El pasado viernes, la fuerte lluvia que cayó sobre la ciudad retrasó dos horas (10:00) el inicio de la jornada de trabajo de 18 obreros, al mando de Fernando Leyton, un “maestro constructor fierrero”, quien ha dedicado 40 de sus 57 años de vida a esta tarea.
Ellos son los encargados de armar las vigas de las bases del Gran Casino Guayaquil, que se está levantando sobre el río Guayas, detrás del teatro Imax del Malecón Simón Bolívar.
Ese día, el hijo de Fernando, Kléber Leyton, y su yerno, Johnny Yagual, estaban “estribando un nudo”, hecho con hierro sobre uno de los pilares, mientras sus compañeros colocaban los “nervios” o vigas pequeñas, que conectan a las de mayor tamaño.
Desde el campamento sobre el malecón, Fernando no perdió de vista la obra. “¡Chino, cógete los 20 estribos y ábrete la oreja!”, gritó, para que lo escuchara un obrero encaramado en una de las vigas sobre el río.
El grupo es parte de las entre 30 y 35 personas que están formando la base de vigas, que sostienen los pilotes.
Luego construirán la losa y el montaje de la edificación, a fines del próximo mes.
Conforme avancen los trabajos se incrementará el personal, indicó el arquitecto Carlos Chaw Macías, gerente de Constructora Chaw. Él levanta la obra bajo el diseño de su colega, Javier Roditti.
Ambos fueron contratados por la empresa Tesupe, que reúne a un grupo de inversionistas nacionales y extranjeros, propietarios del denominado “Centro de recreación, entretenimiento y casino Gran Casino Guayaquil”.
“Así consta en el convenio de concesión de 2.500 metros cuadrados que se firmó con la Fundación Malecón 2000 (que administra el Malecón Simón Bolívar)”, agregó Édgar Tapia, gerente de proyecto, quien precisó que la obra tiene un costo aproximado de 4 millones de dólares, sin considerar el valor del mobiliario del casino.
En enero pasado se inició la construcción en un área de aproximadamente 2.000 metros cuadrados. El nuevo casino estará listo a fines de octubre próximo, indicó Tapia.
El centro tendrá una sola planta, un mezanine interior para oficinas y una terraza al aire libre, “donde se construirá un restaurante”, añadió.
Al casino se podrá ingresar por dos entradas: una sobre el río, a la que se accederá por la plazoleta de comidas, y otra por los parqueos del malecón, indicó Chaw (ver gráfico superior).
“Se tiene la idea equivocada de que en un casino solo hay juegos de azar. También va a haber un bar, salas para conversar, ver un partido de fútbol, comer piqueos o tomar algo. Habrá un escenario para música en vivo, desfiles de modas, etc. Es algo más allá de un casino, donde se podrá ir a disfrutar y no necesariamente ir a jugar”, dijo Roditti.
Chaw agregó que la edificación es independiente del malecón, pero su diseño, que es “bien vanguardista”, está acorde a la infraestructura turística vecina. “Lo más difícil de hacer fue el pilotaje (67 pilotes enterrados a entre 23 y 30 metros de profundidad)y ya está listo”.
El constructor reconoció que es difícil construir en el río porque hay que ser “más paciente” al trabajar con la marea, en un suelo que no se puede ver, porque es agua.
“Tuvimos nuestros pequeños percances, que pudimos solucionarlos con Tecnac. Encontramos barcazas (gabarras) hundidas hace muchos años atrás, restos de pilotaje... que no las sacamos, porque dragar es muy costoso. Por eso tuvimos que desplazar pilotes”, indicó Chaw.
Según afirmó, trabajar sobre el río no incide en la sedimentación de este, porque al fondo hay un suelo y se hizo un pilotaje, bajo el diseño estructural de la consultora Sinecuanón. “No evitamos que el río fluya porque son pilotes y el casino se levantará sobre ellos”.


