:: Undertaker aplicó su "garra"
Undertaker es más serio que foto de cédula, y su aspecto no es precisamente el de un tipo con quien uno quisiera encontrarse a las 10 de la noche en La Marín.
Pero su popularidad es tan grande que, apenas sonaron las tenebrosas campanas de su tema musical de presentación, el Coliseo Rumiñahui, con 19 000 espectadores, casi se vino abajo.
El luchador estadounidense fue el plato fuerte de la programación de ‘Smack Down’, es decir, de las luchas libres televisadas de la World Wrestling Entertainment, actualmente de gira por América.
El martes pasado, ‘Smack Down’ ofreció un cartel de seis combates en Quito. Por supuesto, ‘Smack Down’ no es un deporte en el sentido estricto, pues las peleas son coreográficas. No obstante, el público es fiel seguidor por lo que rodea al ‘show’: las llaves de combate, las bellas luchadoras, la música y, claro, los peleadores, divididos en ‘buenos’ y ‘malos’.
Debido a la expectativa, el público, que hizo cola desde las 14:00, llenó el General Rumiñahui. Algunos llegaron con máscaras, otros con pancartas de apoyo (“¡Vamos Undertaker!”) de rechazo (“¡Great Khali, apestas!”) y hasta de ‘joda’ (“Sácale la pucta”). En las afueras, los comerciantes ofrecían pósters y revendían entradas: una general de USD 20 se llegó a cotizar en 60. Además, el tráfico colapsó en la zona de La Vicentina.
Las primeras peleas enfrentaron a Shelton Benjamin con Mr. King y al dúo de Michelle y Randy con el de Victoria y Layla.
La noche se enfrió un poco con Mark Henry, un enorme luchador que, por corpulencia, apenas podía moverse. Su rival, Jaime Noble, intentó ganar con una guerrillera estrategia de golpear y alejarse… hasta que Henry lo pescó por el cuello, lo estrujó como ropa recién lavada y lo trituró al dejarse caer encima. Eso fue todo.
La emoción aumentó cuando Batista, uno de los más esperados, hizo pareja con el irlandés Dave Finlay, cuya arma secreta es el concurso de su escudero Hornswaggle, un divertido enano.
Tras la victoria de Chavo Guerrero sobre CM Punk, llegó lo más anhelado: ¡una pelea de tres contra tres! En la esquina del mal estaban Big Daddy, MVP y Edge, el campeón de ‘singles’ de ‘Smack Down’. En la esquina del bien, Undertaker, Rey Mysterio y Kane.
No disfrutar fue imposible, pues todos cumplieron con sus movimientos previstos, aunque Undertaker generó furor. Primero, se quitó el sombrero, en su ritual clásico.Ya en el combate, desparramó su arsenal, con su ‘figura cuatro al brazo’, varias ‘lanzas’, mostró la ‘escuela clásica’ (caminar sobre las tres cuerdas) y hasta la archifamosa ‘garra de ultratumba’ (tomar del cuello al rival y azotarlo sin piedad contra la lona).
Como yapa, Undertaker aplicó su ‘tumba-rompe cuellos’ (estrellar el cráneo del rival tras sujetarlo de cabeza) al mánager de MVP, cuando la pelea ya había terminado tras una ‘plancha bala’ de Rey Mysterio sobre Edge.
El público aplaudió a rabiar, para luego regresar a la realidad: las luces se encendieron y los trabajadores del show comenzaron a desmontar el ring. El público salió contento, aunque extrañando elementos ausentes del ‘Smack Down’ de la TV, como los juegos artificiales, las peleas con el micrófono, la pantalla gigante y, claro, los clásicos silletazos. Para la próxima, nos deben un silletazo sobre MVP, quien saludó al público con un “Hola, Lima”. ¡Se lo merece!


