:: Iron Man, la cinta mas entretenida
“Una de las sorpresas de esta divertida película es la interpretación que logra Robert Downey Jr. al convertirse en Tony Stark”. Él actúa junto a Jeff Bridges y Gwyneth Paltrow, quien encarna a la asistente del millonario.
Hollywood va de un extremo a otro: filmes de crímenes donde la sangre salpica a toda la primera fila o películas basadas en personajes extraídos de los cómics; estos últimos parecen incidir en la preferencia de los cinéfilos.
Si ya hemos visto a Superman, Batman, El fantasma, Hombre araña, ahora le toca el turno al Hombre de hierro, -como todos saben- creado por Stan Lee y Jack Kirby para editorial Marvel.
Una de las sorpresas de la divertida cinta Iron Man es la interpretación que logra Robert Downey Jr. al convertirse en Tony Stark, el multimillonario industrial que, secuestrado en Afganistán (¿dónde más?), lo obligan a construir un poderoso misil. Stark aprovechará la ocasión para crear un poderoso traje de batalla y escapar junto a su amigo James Rhodes (Terrence Howard). Ya en Estados Unidos, buscará tecnología de punta y con ella equipar su armadura hasta convertirse en el Hombre de hierro, super héroe a carta cabal.
Y escribo “interpretación” porque Downey, gran actor, ha tomado a su cargo un rol que bien pudo llevarlo al ridículo, pero no, él logra salir adelante. Viendo a Downey enfundado en su traje y dar a su caminar ritmo adecuado es toda una lección de expresión corporal y -sobre todo- porque otorga al personaje algo de su azarosa vida privada: egoísta, sofisticado, jugador, bohemio, humanista. Y todo eso queda en las escenas que bien podríamos separar como epílogo al desarrollo argumental, cuando esté dedicado al juego, a las mujeres y a su máximo snobismo: comprar una obra de arte porque está “sobrevalorada”.
La dirección de Jon Favreau se mantiene en camino ascendente y permite que la acción llegue dosificada en forma inteligente, aunque bien pudo hacer un filme más corto.
Jeff Bridges, buen intérprete, no logra en esta ocasión dar una actuación positiva a su Obadiah Stane y se convierte en el punto débil de la cinta.
En cambio Gwyneth Paltrow (no sé qué hace allí) logra, como la asistente de Stark, una interpretación tan sencilla, tan bien lograda que solo puede aplicársele una palabra: excelente.
De los efectos especiales, ni hablar. Son de perfección absoluta. Especialmente en las secuencias en que el Hombre de hierro escapa de Afganistán o vuela sobre Malibú.


