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Daniel
Betancourt: Atado a su carrera
Actividad. Por el momento lo único que le
interesa al artista es conquistar al público.
Loco, descomplicado y alegre, pero también
paciente, tranquilo y muy despistado. Así se
descubre el cantante ecuatoriano Daniel
Betancourt (artísticamente escribe así su
apellido, aunque este termina en h), quien se
inició en la música en 1996 cuando integró el
grupo Doggma, mas fue en abril de este año que
decidió dedicarse de lleno a su carrera e
impulsarse como cantautor.
Lo hizo al dar a conocer el sencillo Seductora,
que consta en su primera producción musical, aún
sin nombre, la cual promocionará de a poco.
Al hablar, Betancourt se muestra hiperactivo y
confiesa que casi siempre -y sin proponérselo ni
darse cuenta- dirige sus conversaciones al
ámbito musical. Es inevitable, refiere entre
risas, y comenta que tal vez se deba a que
directa o indirectamente toda su vida ha girado
en torno a esta. Tras graduarse de bachiller en
el colegio Nuevo Mundo viajó a Estados Unidos
para estudiar música en el Miami Dade Community
College.
Fue en 1999, recuerda, y comenta que después, en
octubre del 2002, participó en el reality
‘Protagonistas de la música’, convocado por
la cadena Telemundo. No ganó el concurso pero le
sirvió para afianzar su deseo de convertirse en
artista. Desde que regresó al país, en el 2005,
Betancourt asegura que no ha parado en trabajar
por alcanzar esa meta.
Con 26 años –el 16 de noviembre cumplirá 27– el
artista manifiesta tener problemas con la noción
del tiempo, “tanto que si cuento las perdidas
que me doy no lo podrían puede creer”.
En la gente admira aquello que nadie ve, como
los sueños y las agallas. “Todavía quedan esos
que no esconden nada y que sin hablar pueden
decir diez mil cosas”. Lo incomoda la
hipocresía, lo cual, dice, lo desquician tanto
como las aceitunas y el prejuicio.
Aunque en su promocional Betancourt le canta a
una seductora, él dice que se ha enamorado muy
poco (dos o tres veces) y que por ahora está
comprometido solo con su música, la cual lo
ayuda a respirar. Sin embargo, de llegar alguien
a su corazón aspira a que sea transparente y
sincera. “No pido mucho”.
Estar en constante movimiento es una de sus
características. “Ya sea haciendo ejercicios (en
el dominio de mi propio peso) o jugando fútbol,
tenis o algún deporte que me limpie la cabeza”.
También le “fascina” comer bien y lo hace al
menos seis veces al día. Por ello, el tiempo que
vivió en Estados Unidos sufrió mucho porque
extrañaba a su familia y a la comida
ecuatoriana. “Nada le gana a mi seco o al arroz
con menestra y patacones. Es difícil vivir en un
país donde la comida típica es la chatarra. Como
dicen allá: tú eres lo que comes y yo como
bastante”.
Su proyecto inmediato es que al menos una de sus
canciones se quede en el sentimiento de la
gente. “Que el público la sienta suya, solo así
creeré que mi trabajo tiene sentido”.
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